sábado, 16 de junio de 2012

LA FIESTA DEL CUERPO Y LA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR


Eucaristía

Solemnidad de Corpus Christi
Corpus Christi: "Cuerpo de Cristo", en latín. 
Ver también: la Eucaristía | Culto | Lecturas del día y comentarios ¡Oh banquete precioso y admirable! -Sto. Tomas de Aquino

Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.
Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.
Procesiones. Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.
El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Juan Pablo II ha exhortado a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.
En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

Santa Juliana de Mont Cornillon y la fiesta de Corpus Christi.
La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV.
El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.
El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez con los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

BibliografíaLa Enciclopedia Católica, volumen 4, y otras fuentes.

CORONA DE ORACION A SAN MIGUEL ARCANGEL

Corona Angélica del Arcángel San Miguel

De acuerdo con una piadosa tradición el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 de agosto de 1851 Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.

A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Apresúrate, Señor a socorrerme. Gloria al Padre...

SALUTACIÓN I
Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén.
 
SALUTACIÓN II
Un Padrenuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.
SALUTACIÓN III
 Un Padrenuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén.
SALUTACIÓN IV
Un Padrenuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.
SALUTACIÓN V
Un Padrenuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
SALUTACIÓN VI
 Un Padrenuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.
SALUTACIÓN VII
Un Padrenuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.
SALUTACIÓN VIII
Un Padrenuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén.
 
SALUTACIÓN IX
Un Padrenuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.
Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén.

A continuación se rezan cuatro Padrenuestros:
  • el primero a San Miguel,
  • el segundo a san Gabriel,
  • el tercero a san Rafael, y
  • el cuarto a nuestro Ángel Custodio.
Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final:
Antífona. Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.

V. Ruega por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegiste por príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; te suplicamos no hagas dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de tu divina Majestad. Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo. Amén.

Compilado por: José Gálvez Krüger
Director de la Revista de Humanidades
“Studia Limensia”

LOS SANTOS ANGELES DE DIOS

Los ángeles en los relatos bíblicos
Ángel Peña O.A.R. Traducidos del francés por José Gálvez Krüger para ACI Prensa
El ángel de desierto
En la historia de Agar, esclava de Sara, la esposa de Abrahán, se nos dice que Agar huyó al desierto, porque Sara la maltrataba. Un ángel de Dios se le presentó junto a una fuente de agua. Y el ángel le aconsejó que volviera a casa de su señora . Pero cuando nació su hijo Ismael, hijo de Abrahán, Sara se sitió celosa y mandó que se fuera de la casa. Ella estuvo vagando por el desierto, desesperada, buscando agua, porque el niño moría de sed y lloraba mucho. Entonces, el ángel se le vuelve a aparecer de nuevo y le dice: “no tengas miedo porque Dios ha escuchado la voz del niño”. Y le abrió los ojos y vio un pozo de agua. Fue y llenó el odre de agua y dio de beber al niño.
Los ángeles pueden presentarse de parte de Dios para salvarnos del desierto de la soledad o de la incomprensión. Otras veces los ángeles pueden inspirar a alguien que se presente a ayudarnos y sea como un ángel que soluciones nuestro problema. Los ángeles nos levantan el ;animo y nos ayudan a sobreponernos a las dificultades para cumplir nuestra misión.
El ángel de nuestros sueños
A veces Dios permite que un ángel nos comunique mensajes por medio del sueno, como lo hizo con José, a quien dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo [...] Despertado José del sueno, hizo como el ángel del Señor le había mandado” . En otra oportunidad, el ángel le dijo en sueños: levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto y estáte hasta que yo te diga . Levántate, toma al niño y a su madre y ponte en camino a la tierra de Israel .
También Jacob, mientras dormía, tuvo un sueno. Soñó con una escalera, apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. [...] Y vio que Dios estaba sobre ella. Y asustado dijo !Qué temible es este lugar. Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo” . Los ángeles velan nuestros sueños, suben al cielo y bajan a la tierra, si se puede hablar así, para presentar ante Dios nuestras obras y oraciones. Mientras dormimos, los ángeles oran por nosotros y nos ofrecen a Dios. ¡Cuánto ora nuestro ángel por nosotros! ¿Hemos pensado en agradecérselo? ¿Pedimos oraciones a los ángeles de nuestros familiares y amigos?, ¿Y a los que están adorando a Jesús en los sagrarios? Pidamos oraciones por nosotros a los ángeles. Ellos velan nuestros sueños.
El ángel de la bendición
Los ángeles también nos bendicen frecuentemente en nombre de Dios. Por eso, es hermoso lo que dice Jacob, cuando bendice a su hijo José y sus nietos Efraín y Manases: “El ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos pequeños” . Pidamos la bendición del ;ángel antes de acostarnos, y cuando vayamos a realizar algo importante, como se la pedimos también a nuestros padres, cuando vamos de viaje, o como los niños cuando van a dormir.
El ángel de la oración
Un ángel de Dios se le aparece a la que será madre de Sansón, que era estéril. Le dice que va a concebir un hijo, el cual debe ser nazareo, consagrado a Dios desde el nacimiento. Él no deberá beber vino ni bebida fermentada. No debe comer nada impuro ni dejarse cortar el cabello. En una segunda oportunidad, se le aparece también al padre, llamado Manóaj, quien le pregunta su nombre. El ángel le contesta: ¿por qué me preguntas mi nombre, si es maravilloso? [...] Si quieres preparar un holocausto, ofréceselo a Dios [...]. Y Manóaj tomó el cabrito y la oblación y lo ofreció a Dios sobre la roca. Manóaj y su mujer estaban mirando. Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel subía en la llama.
El ángel comunica a los padres de Sansón la noticia que tendrían un hijo y que, según los planes de Dios debe ser consagrado a Dios desde el nacimiento. Y cuando ofrecen un sacrificio, el ángel sube con la llama hacia Dios, para significar que los ángeles ofrecen nuestros sacrificios y oraciones a Dios.
El arcángel san Rafael es uno de los que presentan nuestras oraciones a Dios. Dice:” Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada a la Gloria de Señor. Cuando orabais tú y tu nuera Sara, yo presentaba ante Dios sus oraciones”.
El ángel de la curación
Todos conocemos la hermosa historia del arcángel san Rafael, descrita en el libro de Tobías. Tobías buscó un compañero para que lo acompañara en su largo viaje a Media, pues, en aquellos tiempos, los caminos eran muy peligrosos. “Y encontró a Rafael el ángel; pero no sabía que era un ángel . Antes del viaje, el padre bendice a su hijo Tobías: “Que el Señor los proteja y su ángel los acompañe con su protección” . Y cuando la madre se pone a llorar desconsolada, porque se va su hijo y no sabe si regresará con vida, el padre le dice: “un buen ángel lo acompaña y le dará un viaje feliz y lo traerá sano” .
Cuando Tobías se baña en el río Tigris, un pez grande saló como para devorarlo y el ángel le dijo: “Agarra el pez, ábrelo, sácale la hiel, el corazón y su hígado y guárdatelo; tira los intestinos, porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles. [...] La hiel sirve para untar los ojos de un hombre con cataratas para que quede sano.
Cuando regresaron del largo viaje, después de que Tobías se casara con Sara, Rafael le dijo a Tobías: “Tengo por seguro que se abrirán los ojos de tu padre. Úntale los ojos con la hiel del pez y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamas de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz . [...] Y Tobías le aplicó el remedio a su padre y con ambas manos le quitó las escamas de la comisura de los ojos: Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos . San Rafael arcángel es considerado como “Medicina de Dios”, como si fuera un médico especialista en todas las enfermedades. Haríamos bien en invocarlo en todas las enfermedades para que podamos obtener la curación con su intercesión.
El ángel del fuego
Cuando los tres jóvenes hebreos Misaj, Sidraj y Abed-Nego, fueron echados al horno de fuego en Babilonia por el rey Nabucodonosor, el fuego no los quemó y se paseaban entre el fuego cantando y alabando a Dios, pero se veían cuatro en vez de tres. Por eso el rey preguntó a sus consejeros: ¿No hemos echado al fuego a estos tres hombres atados? Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses . [...] Y Nabucodonosor excalmó: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que confiando en Él quebrantaron la ley y entregaron su cuerpo antes de servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios .
El ángel los libró del fuego y se paseaba con ellos, cantando y alabando a Dios. En caso de catástrofes naturales, incendios o desgracias de cualquier tipo, Dios nos puede ayudar y salvar por medio de nuestro ángel. Incluso, nos puede salvar de animales peligrosos como salvó a Daniel del foso de los leones .
El ángel proveedor
En una oportunidad, el profeta Elías estaba en pleno desierto, después de haber huido a Jezabel y estaba hambriento y sediento y quería morirse. Deseó la muerte, se acostó y se durmió bajo una retama, pero un ángel lo tocó y dijo: “levántate y come”. Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se volvió a acostar. Volvió por segunda vez el ;ángel de Dios, le tocó y le dijo: “levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti”. Se levantó, comió, bebió y con la fuerza de aquella bebida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb.
Así como el ángel le dio de comer y beber a Elías, también Dios nos puede dar de comer y beber por medio de nuestro ángel, cuando estamos en momentos angustiosos. Puede hacerlo con un milagro o por medio de otras personas que compartan su pan y su comida con nosotros. Por eso, Jesús nos dice en el Evangelio: Dadles vosotros de comer . Nosotros también somos como ángeles proveedores para otros que están en necesidad.
El ángel protector
Dios nos dice en el salmo 91: “Aunque a tu lado caigan mil y a tu derecha diez miel, a ti no te alcanzará. No ha de alcanzarte el mal ni la plaga llegará hasta tu tienda. Porque ha dado órdenes a sus ángeles para que te guarde en todos tus caminos. Te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra. Pisotearás leones y dragones. A ti no te alcanzará”. En medio de las dificultades más extremas, aun en plena guerra, cuando las balas silben a nuestro alrededor o la peste se extienda por la vecindad, Dios puede salvarnos por medio de sus ángeles. “En lo más duro de la pelea, se les aparecieron en el cielo a los adversarios cinco varones resplandecientes, montados en caballos con frenos de oro, que poniéndose a la cabeza de los judíos y tomando en medio de ellos al Macabeo, lo protegían con sus armas, le guardaban incólume y lanzaban flechas y rayos contra el enemigo, que herido de ceguera y espanto caía”.
El ángel del nacimiento
Gabriel es el mensajero de Dios por excelencia, pues fue el encargado de comunicarle a María la gran noticia de que iba a ser la madre de Jesús . Algunos autores han considerado a Gabriel como el ángel de los nacimientos, como si tuviera un poder especial para que las mamás den a luz sin dificultad. No estará demás invocarlo a él junto al ángel del niño por nacer y al ángel de la madre y del padre, para que haya un parto feliz.
El ángel de la alegría
Aquella noche de Navidad, un ángel se apareció a los pastores y les comunicó la gran noticia del nacimiento del Salvador. El ángel estaba tan contento que se puso a cantar y a alabar a Dios con “una multitud del ejército celestial, diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad” . Cuando estemos especialmente alegres, unámonos a los ángeles para cantar y alabar a Dios con ellos y agradecerle por todos los beneficios recibidos. No olvidemos que los ángeles anunciaron a María Magdalena y a las buenas mujeres la alegría de la resurrección de Jesús . Recordemos lo que dice Jesús: “En el cielo hay mucha alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte” . Por eso, procuremos mejorar nuestra vida y amar cada día más a Dios y digamos con el salmo: “En presencia de los ángeles cantaré para ti, Señor” .
Los ángeles servidores
Los ángeles nos ayudan y están puestos por Dios para servirnos y ayudarnos en todas nuestras necesidades. Así lo hicieron con Jesús: “Permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían” ¿Cuántas veces nuestro ángel nos habrá servido en las mínimas cosas de la vida o habrá hecho que alguien nos sirviera para hacernos felices? ¿Le pedimos ayuda frecuentemente? Si no los invocamos, podemos perdernos muchas bendiciones que Dios sólo nos dará a través del ángel, a quien ha puesto a nuestro lado, no para que tome nota de lo que hacemos o dejamos de hacer, sino para ayudarnos en nuestro camino por la vida.
El ángel liberador
“Metieron a los apóstoles en la cárcel pública. Pero el ángel del Señor les abrió de noche las puertas de la prisión” . También san Pedro estaba en la cárcel y se le presentó el ángel del Señor. La celda se llenó de luz y el ángel despertó a Pedro, a quien dijo: “Cíñete y cálzate las sandalias. Así lo izo. Añadió: Ponte el manto y sígueme. Y salió siguiéndole... Salieron (de la cárcel) y anduvieron hasta el fin de una calle. Y de pronto, el ángel lo dejó” . El ángel lo libró de las cadenas y también nos puede librar a nosotros de la cadena de la droga, del alcohol, de la pornografía o de cualquier otro vicio. Pidamos ayuda a Dios y a nuestro ángel, sin olvidar a María, que es nuestra Madre.
El ángel que nos lleva al cielo
Dice Jesús en la parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc 16, 19-31) que, cuando murió el pobre Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Nuestro ángel custodio nos acompañará después de la muerte, incluso durante, y no nos dejará solos hasta el momento en que nos presente totalmente limpios ante Dios y nos haga entrar en el cielo. Agradezcamos a nuestro ángel por todo lo que nos requiere y nos ayuda.
El ángel de la predicación
El profeta Isaías tiene una experiencia que cambia su vida. El la relata así: “El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor, sentado sobre su trono alto y sublime. Había ante Él serafines... Uno de los serafines voló hacia mí, teniendo en sus manos un carbón y tocando con él mi boca, dijo: Mira, Esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido quitada y borrado tu pecado. Y oí la voz del Señor, que me decía: ¿A quién enviaré y quién irá de nuestra parte?” Y Yo le dije: “Aquí estoy yo, envíame a mí”. Un serafín de los que estaban adorando ante el trono de Dios le tocó con los labios con fuego divino para que sus palabras fueran puras, purificándolas de todos sus pecados anteriores. Y entonces, Dios mismo, le pregunta si está dispuesto a ir de su parte a evangelizar. Isaías se pone a su disposición y es bendecido por Dios como profeta y evangelizador. Nosotros también necesitamos purificar nuestra boca de todas las malas palabras por la confesión y pedir a Dios que el fuego del Espíritu Santo nos purifique para que todas nuestras palabras sean puras y puedan llegar al corazón de nuestros hermanos. Todos estamos llamados a ser misioneros y predicar la palabra de Dios. ¿Estás tu dispuesto a ponerte al servicio de Dios para esta gran misión? Dios quiere purificarte. Tú eres más que el carbón de Isaías y tú puedes ser instrumento de Dios para purificar y santificar la vida de los demás.

miércoles, 13 de junio de 2012

LA TEOLOGIA Y LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO

                                        La Teología establece siete dones del Espíritu

La tradición espiritual y teológica entiende que son siete los dones del Espíritu Santo y se encuentra en la Sagrada Escritura: Temor de Dios, Fortaleza, Piedad, Consejo, Ciencia, Sabiduría y Entendimiento.
Autor: José Maria Iraburu | Fuente: Fundación gratis date.
Los siete dones del Espíritu
Siete dones
La tradición espiritual y teológica entiende que son siete los dones del Espíritu Santo, y halla la raíz de su convencimiento en la Sagrada Escritura, especialmente en algunos lugares principales.
En Isaías 11, 2-3, concretamente, se asegura que en el Mesías esperado habrá una plenitud total de los dones del Espíritu divino. No le serán dados estos dones con medida, como a Salomón se le da la sabiduría o a Sansón la fortaleza, sino que sobre él reposará el Espíritu de Yahvé con absoluta plenitud.
No entro aquí acerca de si los dones son seis o son siete, según el texto original y la versión de los Setenta y de la Vulgata, pues habríamos de analizar cuestiones exegéticas demasiado especializadas para nuestro intento.
Los Padres antiguos vieron también aludidos los siete dones del Espíritu Santo en aquellos septenarios del Apocalipsis que hablan de siete espíritus de Dios (1,4; 5,6), siete candeleros de oro (1,12), siete estrellas (1,16), siete antorchas (4,5), siete sellos (5, 1.5), siete ojos y siete cuernos del Cordero (5,6).
Éstos y otros lugares de la Escritura fueron estimulando desde antiguo en la historia de la teología y de la espiritualidad una doctrina sistemática de los siete dones del Espíritu Santo, que alcanza su madurez en la teología de Santo Tomás, que ya hemos estudiado anteriormente, aunque sea en forma muy breve.
Correspondencia
Santo Tomás enseña que todos los dones del Espíritu Santo están vinculados entre sí, de tal modo que se potencian mutuamente: el don de fortaleza, por ejemplo, ayuda al de consejo, y éste abre camino al don de ciencia, etc. Y a su vez todos los dones están vinculados con la caridad teologal (STh I-II,68,5).
A esa doctrina muy firme, añade el Doctor común otras explicaciones más opinables, en las que señala que hay también una especial correspondencia entre cada una de las virtudes y los dones del Espíritu Santo, que vienen a perfeccionarlas en su ejercicio (STh I-II,68-69; II-II, 8. 9. 19. 45. 52. 121. 139.141 ad3m).

                                Virtudes teologales                                   Dones del Espíritu Santo
(sobre el fin)
                                      Caridad                                                       Sabiduría
                                          Fe                                                   Ciencia y Entendimiento
                                   Esperanza                                                        Temor
                               Virtudes morales
(sobre los medios)
                                    Prudencia                                                     Consejo
                                      Justicia                                                        Piedad
                                    Fortaleza                                                     Fortaleza
                                   Templanza                                                     Temor

Todos los dones del Espíritu Santo son perfectísimos, evidentemente. Sin embargo, la tradición teológica y espiritual suele ver en ellos una escala ascendente de menor a mayor excelencia: en la base pone el temor de Dios y en la cumbre el don de sabiduría.
Notemos, por último, antes de examinar uno a uno los diferentes dones del Espíritu Santo, que todos ellos, aunque sean hábitos infusos distintos, son participaciones en un mismo y solo Espíritu, que obra así en el hombre al modo divino. El apóstol Pablo expresa esto en palabras muy breves, pero muy exactas: «hay diversidad de dones, pero uno solo es el Espíritu» (1Cor 12,4).
                                                                Don de Temor.
                                                              Don de Fortaleza.
                                                                Don de Piedad.
                                                               Don de Consejo.
                                                                Don de Ciencia.
                                                          Don de Entendimiento.
                                                               Don de Sabiduría.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ADOREMOS A CRISTO SALVADOR¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

martes, 12 de junio de 2012

MARIA EN LOS ALBORES DE LA CRISTIANDAD

La devoción a la Virgen María en la Iglesia primitiva
La Virgen María ha sido honrada y venerada como Madre de Dios desde los albores del cristianismo.
Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48)
Como han puesto en evidencia los estudios mariológicos recientes, la Virgen María ha sido honrada y venerada como Madre de Dios y Madre nuestra desde los albores del cristianismo.
En los tres primeros siglos la veneración a María está incluida fundamentalmente dentro del culto a su Hijo.
Un Padre de la Iglesia resume el sentir de este primigenio culto mariano refiriéndose a María con estas palabras: «Los profetas te anunciaron y los apóstoles te celebraron con las más altas alabanzas».
De estos primeros siglos sólo pueden recogerse testimonios indirectos del culto mariano. Entre ellos se encuentran algunos restos arqueológicos en las catacumbas, que demuestran el culto y la veneración, que los primeros cristianos tuvieron por María.
Tal es el caso de las pinturas marianas de las catacumbas de Priscila: en una de ellas se muestra a la Virgen nimbada con el Niño al pecho y un profeta (quizá Isaías) a un lado; las otras dos representan la Anunciación y la Epifanía.
Todas ellas son de finales del siglo II. En las catacumbas de San Pedro y San Marceliano se admira también una pintura del siglo III/IV que representa a María en medio de S. Pedro y S. Pablo, con las manos extendidas y orando.
Una magnífica muestra del culto mariano es la oración “Sub tuum praesidium” (Bajo tu amparo nos acogemos)  que se remonta al siglo III-IV, en la que se acude a la intercesión a María.
Los Padres del siglo IV alaban de muchas y diversas maneras a la Madre de Dios. San Epifanio, combatiendo el error de una secta de Arabia que tributaba culto de latría a María, después de rechazar tal culto, escribe: «¡Sea honrada María! !Sea adorado el Señor!».
La misma distinción se aprecia en San Ambrosio quien tras alabar a la « Madre de todas las vírgenes» es claro y rotundo, a la vez, cuando dice que «María es templo de Dios y no es el Dios del templo» , para poner en su justa medida el culto mariano, distinguiéndolo del profesado a Dios.
Hay constancia de que en tiempo del papa San Silvestre, en los Foros, donde se había levantado anteriormente un templo a Vesta, se construyó uno cuya advocación era Santa María de la Antigua.
Igualmente el obispo Alejandro de Alejandría consagró una Iglesia en honor de la Madre de Dios. Se sabe, además, que en la iglesia de la Natividad en Palestina, que se remonta a la época de Constantino, junto al culto al Señor, se honraba a María recordando la milagrosa concepción de Cristo.
En la liturgia eucarística hay datos fidedignos mostrando que la mención venerativa de María en la plegaria eucarística se remonta al año 225 y que en las fiestas del Señor -Encarnación, Natividad, Epifanía, etc.- se honraba también a su Madre. Suele señalarse que hacia el año 380 se instituyó la primera festividad mariana, denominada indistintamente «Memoria de la Madre de Dios», «Fiesta de la Santísima Virgen», o «Fiesta de la gloriosa Madre».
El testimonio de los padres de la Iglesia
El primer Padre de la Iglesia que escribe sobre María es San Ignacio de Antioquía (+ c. 110), quien contra los docetas, defiende la realidad humana de Cristo al afirmar que pertenece a la estirpe de David, por nacer verdaderamente de María Virgen.
Fue concebido y engendrado por Santa María; esta concepción fue virginal, y esta virginidad pertenece a uno de esos misterios ocultos en el silencio de Dios.
En San Justino (+ c. 167) la reflexión mariana aparece remitida a Gen 3, 15 y ligada al paralelismo antitético de Eva-María.
En el Diálogo con Trifón, Justino insiste en la verdad de la naturaleza humana de Cristo y, en consecuencia, en la realidad de la maternidad de Santa María sobre Jesús y, al igual que San Ignacio de Antioquía, recalca la verdad de la concepción virginal, e incorpora el paralelismo Eva-María a su argumentación teológica.
Se trata de un paralelismo que servirá de hilo conductor a la más rica y  constante teología mariana de los Padres.
San Ireneo de Lyon (+ c. 202), en un ambiente polémico contra los gnósticos y docetas, insiste en la realidad corporal de Cristo, y en la verdad de su generación en las entrañas de María. Hace, además, de la maternidad divina una de las bases de su cristología: es la naturaleza humana asumida por el Hijo de Dios en el seno de María la que hace posible que la muerte redentora de Jesús alcance a todo el género humano. Destaca también el papel maternal de Santa María en su relación con el nuevo Adán, y en su cooperación con el Redentor.
En el Norte de África Tertuliano (+ c. 222), en su controversia con el gnóstico Marción), afirma que María es Madre de Cristo porque ha sido engendrado en su seno virginal.
En el siglo III se comienza a utilizar el título Theotókos (Madre de Dios). Orígenes (+ c. 254) es el primer testigo conocido de este título. En forma de súplica aparece por primera vez en la oración Sub tuum praesidium. que –como hemos dicho anteriormente- es la plegaria mariana más antigua conocida. Ya en el siglo IV el mismo título se utiliza en la profesión de fe de Alejandro de Alejandría contra Arrio.
A partir de aquí cobra universalidad y son muchos los Santos Padres que se detienen a explicar la dimensión teológica de esta verdad -San Efrén, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio de Nacianzo, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio, San Agustín, Proclo de Constantinopla, etc.-, hasta el punto de que el título de Madre de Dios se convierte en el más usado a la hora de hablar de Santa María.
La verdad de la maternidad divina quedó definida como dogma de fe en el Concilio de Efeso del año 431.
Las prerrogativas o privilegios marianos
La descripción de los comienzos de la devoción mariana quedaría incompleta si no se mencionase un tercer elemento básico en su elaboración: la firme convicción de la excepcionalidad de la persona de Santa María -excepcionalidad que forma parte de su misterio- y que se sintetiza en la afirmación de su total santidad, de lo que se conoce con el calificativo de “privilegios” marianos.
Se trata de unos “privilegios” que encuentran su razón en la relación maternal de Santa María con Cristo y con el misterio de la salvación, pero que están realmente en Ella dotándola sobreabundantemente de las gracias convenientes para desempeñar su misión única y universal.
Estos privilegios o prerrogativas marianas no se entienden como algo accidental o superfluo, sino como algo necesario para mantener la integridad de la fe.
San Ignacio, San Justino y Tertuliano hablan de la virginidad. También lo hace San Ireneo. En Egipto, Orígenes defiende la perpetua virginidad de María, y considera a la Madre del Mesías como modelo y auxilio de los cristianos.
En el siglo IV, se acuña el término aeiparthenos —siempre virgen—, que S. Epifanio lo introduce en su símbolo de fe y posteriormente el II Concilio Ecuménico de Constantinopla lo recogió en su declaración dogmática.
Junto a esta afirmación de la virginidad de Santa María, que se va haciendo cada vez más frecuente y universal, va destacándose con el paso del tiempo la afirmación de la total santidad de la Virgen. Rechazada siempre la existencia, de pecado en la Virgen, se aceptó primero que pudieron existir en Ella algunas imperfecciones.
Así aparece en San Ireneo, Tertuliano, Orígenes, San Basilio, San Juan Crisóstomo, San Efrén, San Cirilo de Alejandría, mientras que San Ambrosio y San Agustín rechazan que se diesen imperfecciones en la Virgen.
Después de la definición dogmática de la maternidad divina en el Concilio de Efeso (431), la prerrogativa de santidad plena se va consolidando y se generaliza el título de “toda santa” –panaguía-. En el Akathistos se canta “el Señor te hizo toda santa y gloriosa” (canto 23).
A partir del siglo VI, y en conexión con el desarrollo de la afirmación de la maternidad divina y de la total santidad de Santa María, se aprecia también un evidente desarrollo de la afirmación de las prerrogativas marianas.
Así sucede concretamente en temas relativos a la Dormición, a la Asunción de la Virgen, a la total ausencia de pecado (incluido el pecado original) en Ella, o a su cometido de Mediadora y Reina. Debemos citar especialmente a S. Modesto de Jerusalén, a S. Andrés de Creta, a S. Germán de Constantinopla y a S. Juan Damasceno como a los Padres de estos últimos siglos del periodo patrístico que más profundizaron en las prerrogativas marianas.

¿QUIEN ES MARIA SANTISIMA?

¿Quién es María Santisíma?

Existen muchas dudas  y calumnias en contra de lo que la Santa Iglesia Católica proclama como verdad; pero si hay un tema en especifíco en el cuál somos atacados con frecuencia es en lo referente a nuestra devoción hacia María Santisíma, la Madre del Señor. Es por eso de vital importancia para nosotros el tener una idea clara y concisa de quién es aquella mujer, a la que el mismo Dios tuvo el privilegio de elegir como Madre de su Hijo y cual es nuestra posición como creyentes hacía ella.
MARIA SANTISIMA:
1-"ES LA LLENA DE GRACIA"(Luc.1:28), la llena del amor de Dios, limpia de todo pecado. La Biblia nos habla de muchas conversiones, los mismos apóstoles tuvieron que pasar por una conversión, pero la Biblia NUNCA nos habla de una conversión de María porque ella era ya la elegida por Dios para el plan de salvación, la limpia de toda mancha y culpa. Y así se cumpliría la palabra de los profetas del Antiguo Testamento. Isaias 7:13-15
2-ES LA LLENA DEL ESPIRITU DE DIOS (Lucas 1,35): "El Espiritu Santo descendera sobre ti y el poder del Altísimo te cubrira con su sombra". En el Antiguo Testamento los libros sagrados hablaban de la nube o sombra que llenaba el Templo como signo de la presencia de Dios. Con esta figura el Evangelio quiere decir que el vientre de María pasa a ser la morada, templo, casa de Dios. El Espíritu de Dios no viene sólo sobre el Hijo, sino primeramente sobre ella.
3-ES TESTIMONIO DE FE Y OBEDIENCIA(Lucas 1,38).- "Dijo María: Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí según cómo has dicho". La concepción de Jesús en María, es la expresión total de su fé. Ella no entendia completamente lo que el ángel le decía, ni tampoco se detuvo a pensar primero en sus prioridades ó deseos como ser humano, sin embargo creyó por medio de su fé y se sometió en obediencia al mandato del Señor.
4-ES DIGNA DE VENERACION NO DE ADORACION.- Cuando en un país cualquiera alguien realiza actos heroícos por defender los derechos de dicha nación,  a esas personas se les llama heróes nacionales y se les da un título de honor como ejemplos a seguir por sus ciudadanos. La Iglesia también tiene personas a las cuáles admira por su gran entrega y fé al llamado de Dios, y María es sin duda A Dios solo se le adora, a María se le ama, se le respeta y se le venera, no se le adora. La misma Palabra de Dios en Lucas 1,42 nos dice que ella es la "Bendita entre las mujeres". En Lucas 1,45 nos dice que ella es la "Dichosa…" y en Lucas 1,48 se nos dice que "…y desde ahora TODAS las generaciones me llamaran feliz". Si el mismo ángel en Lucas 1,28 cuando la saludo le dijó "alégrate, llena de gracia…" y le da su lugar con reverencia, nosotros aún más debemos saludarla con respeto y con amor.
ES MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA (IGLESIA).- La iglesia es la continuación de Cristo en el mundo, es su cuerpo místico 1Corintios 12,13. Al ser María la madre del cuerpo físico de Jesús, también es madre del cuerpo místico. Jesús mismo nos la entrega como madre al pie de la cruz en Juan 19,26-27 no se la entrega al discípulo para que la cuide, las palabras de Jesús van mas allá. El nos la entrega a todos nosotros como madre ya que somos discípulos o seguidores de Cristo. Tanto ama Dios al mundo que no sólo nos dió a su Hijo para la salvación, si no tambien nos dió una madre.
ES REINA.- En el Antiguo Testamento el rey Salomón rinde honores a Betsabé, la reina madre. Antiguamente los reyes tenian muchas esposas y concubinas por lo tanto la reina era la madre del rey y no la esposa del rey como se usa actualmente. 1Reyes 2,19. Jeremias 13,18. Por lo tanto ella es Reina porque es la madre del Rey. En el libro de Apocalipsis 12,1 aparece con una corona y 12 estrellas sobre su cabeza. Esa mujer es María que como reina lleva la corona y las doce estrellas simbolizan a las 12 tribus del antiguo testamento y a los 12 apóstoles del nuevo testamento.
FUE JESUS EL HIJO UNICO DE MARIA O JESUS TUVO MAS HERMANOS?
En las lenguas o idiomas antiguos del hebreo y arameo el significado "hermano" es más amplio puesto que se usaba para TODO tipo de parentesco o para los amigos de confianza o aliados. Nosotros en la actualidad también nos llamamos "hermanos" en Cristo y de igual manera no quiere decir que seamos hermanos de sangre. 1Cronicas 15,4-6. En Hechos 1,15-16 se nos dice que Pedro tomo la palabra y le habló a 120 personas y a todos ellos les llamo "hermanos". Como es posible que una mujer hubiera podido tener 120 hijos?. Al igual Jesús nos dice en Mateo 12,46-50 que "todo aquel que cumple la voluntad de mi Padre, es para mi un hermano, una hermana o una madre”. Aquí para Jesús no hay parentesco de sangre, el parentesco es espiritual, en unidad, en amor al Padre. También nos dice en su Palabra en Mateo 5,23-24 "Por eso si tú estas para presentar tu ofrenda en el altar y te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar y vete a hacer las paces con tu hermano, después vuelve y presenta tu ofrenda".
MARIA ES INTERCESORA.- Es suficiente leer el relato de las bodas de Caná (Juan 2,1-11) para convencerse de que María es intercesora delante de Jesús en nuestro favor. En realidad Jesús no pensaba hacer ningún milagro pero intercedió María y por medio de su petición Jesús hizo el milagro. Muchas personas creen que María hace los milagros y NO ES ASI, ella misma les dice a los sirvientes que hagan lo que El les diga y así ella intercede por nuestras peticiones pero el que hace los milagros es Dios. Igualmente ella ahora quiere que nosotros hagamos lo que Dios nos diga, que seamos obedientes a su Palabra